Viena 1ª Parte …

Llegó el primer viaje internacional del #genviajero…

Viena, Here We go!!

La primera vez que #babyeric salió de España tenía poco más de 3 meses. Viajamos de Palma a Viena, no es un vuelo excesivamente largo, pero tampoco los 35 minutos a Barcelona. Por cierto, era el tercer viaje que hacíamos, ¡¡este era su quinto trayecto en avión!!

La verdad que esta vez el trayecto en avión tampoco fue muy complicado, lo peor el aterrizaje, que empezó a llorar como si no hubiera un mañana. Ni el truco del chupete, ni del biberón funcionaron… Pero, lo peor no fue eso… TODO el trayecto del aeropuerto al hotel se lo pasó llorando. Aún me pregunto como el transferista no nos hizo bajar y nos dejó en la carretera; me pasé la media hora pidiendo disculpas e intentando tranquilizar a ese pequeño terremoto.

La temperatura de Noviembre en Viena no es de un frío bajo cero, pero no tiene nada que ver con el clima isleño al que estamos acostumbrados, así que íbamos con mil capas… venga, facilitando el cambio de pañal… jajaja!😅

En esta entrada de hoy os voy a hablar de la gastronomía austríaca. Cada 2-3hr Eric repostaba, así que nos parábamos a tomar un café, té, o una cerveza artesana… o directamente a comer. Las cervezas austríacas no están nada mal, además hay muchos bares con varios tipos de tiradores y diversas cervezas (por si sois de los nuestros y os gusta). Además dicen que el café austríaco es el mejor del mundo, la ciudad está llena de cafeterías, y hay una cultura de tomar café muy extendida entre su sociedad.

En la gastronomía austríaca hay una mezcla de culturas entre ellas judía, italiana, húngara y turca, entre otras. Uno de sus platos más tradicionales es el Schitzel, un escalope empanado que habitualmente se acompaña con ensalada de patatas tibias. Ricardo, que era quien solía mirar las cartas, siempre miraba el Schitzel, “a ver de que lo hacen aquí”… Y sí, se comió alguno que otro. Por mi parte solía decantarme por las salchichas… ¡Viva el colesterol! El pescado más típico es la trucha (mmm… parece que no nos llamaba mucho la atención, no es cómo cuando fuimos a Escandinavia que nos pasábamos el día pidiendo salmón). Solíamos parar a comer en los Beisl, restaurantes sencillos de ambiente informal dónde se sirven especialidades locales. Se preparan también muchos platos con base de venado, jabalí o corzo (acompañado habitualmente con salsa de frutos rojos).

Pero si por algo se conoce la cocina vienesa es por los dulces. Vamos, en el momento en que aterrizamos no dejé de pensar en la estrella de la corona, la tarta Sacher. Aún recuerdo una promoción que hizo Austrian Airlines cuando trabajaba en Iberojet. Hicieron una presentación, y nos trajeron como detalle unas cuantas tartas Sacher… Nunca olvidé sus tarifas, siglas y promociones, el sabor a chocolate en mis papilas gustativas me lo recordaban… jajaja! 😅

Existe una conocida rivalidad entre 2 cafeterías de la ciudad como “creadores” de la mejor tarta Sacher “sachertorte” del mundo. La batalla la libran el Grand Café y el Café Sacher. Cada uno aporta sus pruebas de ser los primeros en servir dicho dulce, y de tener la receta tradicional. Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que en ambos se crean largas colas para disfrutar de este dulce bocado.

Y si…, ¡lo hicimos! con #babyeric en la mochila, hicimos la cola para entrar al café del Hotel Sacher. La espera fue acompañada por llantos, a la par que #travellermom cantaba y bailaba para tranquilizar a ese bomboncito, era mejor que cantara yo a seguir escuchando su melodioso llanto…

Después de un ratito en la cola pudimos entrar a ese ostentoso lugar, todo muy barroco, muy rococó. Si, no es barato, lo sé, hicimos el guiri total PEEEERO… vaya tarta. Volvería a viajar a Austria solamente por volver a comer otro pedacito de cielo. Aunque resulta que no es necesario, la cafetería del hotel Sacher ¡¡¡hace envíos internacionales!!! Así que puedo pensar en mi próximo destino de viaje comiendo un trocito de tarta de chocolate deliciosa.

Ademas también encontramos otros dulces como Apfelstrudel (tarta de manzana), el Kaiserschmarrn (postre hecho caramelizando trozos de tortitas) y los famosos Creps (Palatschinken). Estos dulces se acompañan de varios tipos de bebidas, y es que el café juega un importantísimo papel en la vida de los austríacos.

Ya en la época de la II Guerra Mundial existían más de 1200 locales/cafeterías. Los modos de servir el café son muy variados: Moka, el Turco, el Vienés (Kapuziner), el tipo expreso, el Brauner (cortado), el Melange, entre muchos otros.

Hasta aquí la primera parte del destino Viena, que para mí ha sido uno de los viajes más especiales, el primero con una mochila a cuestas que tiene vida propia.

La próxima semana más de este destino, espero que hayas abierto boca para todo lo que estás por descubrir.

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Fdo #travellermom

Publicado por Raquel Diaz de la Rocha

Soy Raquel, una profesional del mundo del turismo y apasionada de los viajes. Ahora que tengo un peque, mi ilusión es poder enseñarle mundo y recorrerlo juntos.

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